miércoles, 27 de agosto de 2008

Jung y los sueños

Carl Gustav Jung (1875-1961) quien mantuvo vínculos en algún momento con Freud busco un camino propio en el análisis con sus pacientes y en este contexto da un significativo lugar a los sueños.
Jung cuenta en su libro “Recuerdos, Sueños y Pensamientos” , que la ruptura con Freud lo deja en una situación de desorientación y necesidad de inicio de algo nuevo en el modo de tratar con sus pacientes , es así como se abre a la escucha de los que estos le sugieran y puede ver que estos se refieren principalmente a sus fantasías y sueños. Ellos informaban espontáneamente sobre la realidad onírica que protagonizan en sus sueños y el decide solo intervenir con preguntas que los introduzcan en aquello que les permitiera develar los significados sin mayor esfuerzo.
"Así como los contenidos conscientes pueden desvane¬cerse en el inconsciente, hay contenidos nuevos que nunca fueron conscientes y que pueden surgir de él. El descubrimiento de que el inconsciente no es un mero depositario del pasado sino que también está lleno de gérmenes de futuras situaciones psíquicas e ideas, me condujo a mi nuevo enfoque de la psicología. Es un hecho que pueden surgir por si mismos del incons¬ciente pensamien¬tos e ideas nuevas que anterior¬mente jamás fueron conscientes. Deseo señalar que la capacidad de la psique humana para producir semejante material nuevo es particularmente significativa al tratar el simbolismo de los sueños, pues encontré una y otra vez que las imágenes e ideas contenidas en los sueños posiblemente no puedan explicarse sólo en función de la memoria. Expresan pensamientos nuevos que jamás alcanzaron el nivel de la conciencia"
Posteriormente incorpora su experiencia en la explicación de la mitología de los pueblos primitivos, el había escrito un libro sobre los héroes que indaga en el mito que siempre vive el hombre y le lleva a preguntarse sobre el mito en que vive el hombre actual e incluso sobre el propio mito, que el vive como persona.
«Arquetipo» no es una expresión nueva sino que ya aparece en la antigüedad como sinónimo de «Idea» en el sentido platónico. [...]" (p. 70)
Sus propios sueños le preocupan y le permiten ir armando ideas al respecto, a lo que constituiría posteriormente los arquetipos. Freud había concluido que en el inconsciente había reliquias de antiguas experiencias, y para Jung estos sueños formarían parte de una psiquis viva, que le ayuda a configurar su teoría acerca de los arquetipos...
[...] No se trata entonces de representaciones heredadas sino de posibilidades de representaciones. [...]" (p. 62)
Los arquetipos son aquellas disposiciones hereditarias, comunes a la humanidad a formar ciertas imágenes relacionadas con aspectos fundamentales de la vida, Solo podemos ver las manifestaciones de estas disposiciones, es decir a las imágenes arquetípicas, la cuales contienen una carga afectiva significativa, se repiten en diversas culturas y comparten un inconsciente colectivo. El arquetipo es una forma preexistente, cuyo contenido varia.
"Dado que entre los conflictos elementales humanos existe una identidad que está mas allá del tiempo y el espacio, la fantasía creadora se dedica a producir analogías de los procesos instintivos con el objeto de desligar la libido de la mera instintividad y transfe¬rirla a representaciones análogas. La índole de la analogía es un problema muy serio, puesto que como hemos dicho, tiene que haber representaciones que atraigan la libido. Creo que su carácter especial reside en el hecho de que sean arquetipos, es decir, formas univer¬salmente existentes cuyo conjunto consti¬tuye la estructura del incons¬ciente colectivo. Los ar¬quetipos son aquellas formas o cauces por los cuales fluyó desde siempre el acontecer psíquico. El arqueti¬po es una tendencia a formar representacio¬nes de un motivo, represen¬taciones que pueden variar muchísimo en los detalles sin perder su modelo básico. No se trata pues de representaciones heredadas, sino de una disposición funcional a producir representaciones iguales o análo¬gas. Es propio del arquetipo una acción numinosa, esto es, que afecta al sujeto de modo similar al instinto, más aún, este último puede ser limitado y hasta dominado por esa fuerza. Debo aclarar las relaciones entre instintos y arquetipos: lo que propiamente llamamos instintos son necesidades fisio¬lógicas y son percibidas por los sentidos. Pero al mismo tiempo se manifiestan en fantasías y con fre¬cuencia revelan su presencia sólo por imágenes simbó¬licas. Estas manifes¬taciones es lo que yo he llamado arquetipos. La forma en que aparecen los arquetipos en la experiencia práctica es la siguiente: son, al mismo tiempo, imáge¬nes y emociones. Se puede hablar de un arquetipo sólo cuando estos dos aspectos son simultá¬neos. Los arque¬tipos no son meros nombres ni aún conceptos filosófi¬cos. Son trozos de la vida misma, imágenes que están íntegramente unidas al individuo por el puente de las emociones"
Los arquetipos se constituyen por que el inconsciente posee la capacidad de conservar carac¬terís¬ticas primitivas que formaban parte de la mente originaria.
Las imágenes arquetípicas expresan una energía psicológica por medio de los sueños, los mitos, las leyendas, la personificación de héroes o elementos esenciales como el agua, el fuego, etc. La figuración de representaciones contiene aquellas temáticas que involucran al hombre y sus procesos como la fertilidad, el nacimiento, la muerte, la maternidad, el amor, la transformación, etc. Estas formas acompañan al hombre, lo guían y motivan en el curso de su travesía humana, Es un conjunto heredado de impulsos y memoria compartida por toda la humanidad, que emerge en representaciones oníricas en el soñante cuando es lo relevante de ese momento de vida y de ese individuo que sueña.

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